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lunes, 16 de febrero de 2015

Los libros del Bogotazo

Existe una ingente literatura sobre el 9 de abril que ha ido, poco a poco, quedando atrás en la medida en que los editores han mostrado cada vez más desinterés por el tema de El Bogotazo, la revuelta sucedida tras la muerte del caudillo liberal, ese segundo viernes de abril de 1948. Huelga decir que es la literatura y no el ensayo, la que ha renovado su interés por narrar este hecho. Miguel Torres, reputado dramaturgo y novelista bogotano, aportó recientemente a su saga sobre el 9 de abril, El Incendio de Abril, que secunda a su refrescante novela, El Crimen del Siglo (2006). El día del Odio de Osorio Lizarazo (1952) y La Calle 10 de Manuel Zapata Olivella, son ya de facto, novelas emblemáticas sobre el suceso. Alba Lucía Ángel, en Estaba la pájara pinta sentada en su verde limón, toca tangencialmente el hecho al comienzo de esta novela de corte experimental, aunque sin profundizar en el mismo.



El género del ensayo ha sido el que más aportes ha hecho a esta bibliografía. Editoriales de gran calado como Planeta, pusieron al servicio de este acervo historiográfico varios títulos. La paradigmática obra, El Bogotazo: Memorias del Olvido de Arturo Alape (1983), fue editada desde principios de los ochentas, hasta 2002, última reimpresión de un gran libro que, infortunadamente para las editoriales, ahora hace honor a su título. También Planeta, editó por la misma época, en 1998 para conmemorar los cincuenta años del hecho: 9 de abril la voz del Pueblo, selección de crónicas del periodista Víctor Diusaba Rojas; luego, Grandes Potencias, el 9 de abril y la violencia (2000). Esa última edición, es un compilado con textos de académicos de la talla de Gonzalo Sánchez, que narra concienzudamente, los antecedentes geopolíticos y económicos del Bogotazo. La editorial ha descontinuado completamente los posibilidades de reedición de este excepcional libro. La ausencia de un texto de semejante importancia, evidencia la falta de relevancia del género del ensayo histórico, dentro de los intereses de las grandes multinacionales del libro en Colombia.



Para quienes tenemos interés en ahondar en la literatura histórica, con una sustancia tan rica y huidiza como la del 9 de abril, por fortuna las editoriales de antaño se encargaron de hacer ediciones de gran valor histórico. En primer lugar, la crónica del historiador Eduardo Santa ¿Qué pasó el 9 de abril?, itinerario de una revolución frustrada. Tercer Mundo (1982). Este es un interesante recuento de los aciagos hechos, en la visión del escritor y académico, con un acertada objetividad. El Crimen de Abril de Rafael Galán Medellín. Ecoe (1983), hace lo propio en la visión de un abogado liberal, cercano al caudillo asesinado. Aporta valiosos datos sobre los atestados judiciales del presunto asesino, Juan Roa Sierra y sus cómplices. Por último El impacto del 9 de abril sobre el centro de Bogotá, de Jaques Aprile Gniset. Centro Gaitán (1986), resulta un interesante texto sobre la urbanística y arquitectura, antes y después del crimen que desbordó las aguas feroces de la violencia bipartidista en Colombia, de cuyas consecuencias se pueden percibir todavía sus ecos distantes.



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